21jul
publicado por Maria Cultura
Por Daniel Márquez (o espanhol mucho-loco que veio estagiar aqui na Maria).

No me veo escribiendo diariamente porque me considero vago, pero hoy me he decidido a escribir algo para mis amigos de la María (todo un logro).
Allá por el 2007, antes de venir a Porto Alegre (ciudad situada al sur de Brasil y relativamente cercana a las fronteras de Uruguay y Argentina), pensé que este país no era más que samba, playas, caipiriñas o prostitución. Esta opinión formada principalmente por los medios de comunicación en Europa, es afortunadamente errónea. Brasil, y más concretamente Rio Grande do Sul, me enseñó cosas maravillosas que los futuros turistas de RS aún no conocen.
Sus preciosos valles con innumerables viñedos, me hicieron ver que los paisajes impresionantes se encuentran en los lugares más inesperados, y la comida, especialmente la carne gaucha “churrasco”, me satisface de una forma inusual. Pero lo que sin duda tengo que destacar sobre cualquiera otra cosa, es la hospitalidad y el cariño del pueblo gaucho, único en el mundo como nunca antes haya conocido. Esta hospitalidad hizo de mi primera estancia en Porto Alegre, una experiencia insólita en mi vida, donde aprendí a relacionarme con gente desconocida de una manera que nunca antes había experimentado. En tan sólo dos meses, conocí a muchas personas que parecieran que son amigos de toda la vida, y gente que lamentablemente me va a costar mucho olvidar.
Mis prácticas universitarias en “María Cultura” me permitieron la oportunidad de adquirir una experiencia muy valiosa en mi carrera publicitaria, y aunque el idioma es un hándicap (nadie lo discute), el lenguaje universal de ser hospitalario, abierto y amable elimina cualquier tipo barrera.
El cariño y admiración que tengo por esta tierra me ha hecho venir de nuevo para recordar viejos tiempos y también crear otras memorables. Lo que quiero decir con este texto, es que hay lugares y “lugares”. Y lo que no conseguí en toda una vida, lo conseguí aquí en 2 meses. Esto es sin duda lo mejor que puede ofrecer la vida.
Si tuviese que elegir una palabra que reflejara lo que siento por esta tierra, sin duda diría: “Saudade”.